Cuando pruebas un perfume en una perfumería, lo normal es que te den una tira de papel para olerlo. Pero el olor que ese perfume tiene en el papel, en tu piel y en tu ropa es totalmente distinto, y también cambia cuánto dura y cuánto proyecta. Esto es lo que he ido aprendiendo, y cómo lo aplico yo.
En papel: solo una primera impresión
El papel de las perfumerías sirve para hacerte una idea rápida, pero lo que percibes ahí no es lo que vas a oler cuando lo lleves puesto: el olor, la duración y la evolución son otros. Por eso, antes de comprar un perfume caro, yo prefiero probarlo de verdad, como conté en mi artículo sobre decants y frascos completos.
Como anécdota te contaré que cuando voy a oler perfumes y me los echan en las tiras de piel, me los llevo a casa y los dejo como si fueran ambientadores y es que por un lado siguen dejando el olor por días, y por otro, me ayuda a volver a olerlo varias veces para recordarlo y ver si su rendimiento conforme pasan los días, es bueno o no, para considerarlo como una potencial opción de compra.
En la piel: depende de más cosas de las que parece
Sobre la piel, la percepción cambia según el perfume —si lleva más alcohol o más aceite— y también según cada tipo de piel: con más sudoración, por ejemplo, el olor puede notarse algo distinto. Aun así, en general el perfume se mantiene más o menos estable sea cual sea tu tipo de piel.
El gran inconveniente es que el cuerpo se ducha y se lava todos los días, y ahí es donde se pierde el olor del perfume.
En la ropa: dura mucho más
Una camisa o una americana no se lavan todos los días, al contrario que el cuerpo. Además, el tejido —algodón, lino— es capaz de absorber mucho más el perfume, con lo que permanece y proyecta durante bastantes más horas que sobre la piel.
Hay otra ventaja: al final gesticulas mucho con las manos y los brazos, y si el perfume está en la ropa, ese movimiento va soltando el olor y la proyección se nota más.
Cómo lo hago yo: un poco en la piel y más en la ropa
Yo hago una combinación: me echo tanto en la piel como en la ropa, pero en la piel no abuso, y prefiero que el perfume quede sobre todo en la ropa, porque ahí dura más. Mis zonas favoritas sobre la ropa son:
- Por debajo de la americana, varias pulverizaciones: al gesticular, el olor sale por esos huecos.
- La parte inferior de la camisa.
- Los puños de la camisa.
- El jersey, sobre todo la parte del antebrazo.
Las zonas del cuerpo donde me lo aplico las conté con más detalle en dónde aplicarte el perfume según la época del año.
Un aviso sobre las manchas
Como ya comenté en ese mismo artículo, los perfumes con mucho aceite pueden dejar marcas amarillas en el cuello de las camisas blancas si los aplicas pegados al tejido. Por eso, cuando lo pongo en la ropa, pulverizo a una distancia prudente y evito el cuello.
En resumen
El mismo perfume huele distinto en papel, en piel y en ropa, y también dura distinto. Yo uso el papel solo como primera impresión, pruebo el perfume de verdad en la piel antes de decidirme, y cuando lo llevo, combino un poco de piel con bastante ropa para que dure y proyecte más horas.
